La empresa Deporte Salud se suma a la lista de colaboradores del programa de atención al deportista que se desarrolla en el IES Benito Pérez Armas. Esta empresa lider en material deportivo de nuestra tierra , da un paso adelante con los alumnos de este instituto colaborando activamente en el desarrollo de la actividad deportiva.
El IES de Santa Cruz de Tenerife Benito Perez Armas, lleva seis años trabajando en un programa de atencion al deportista, que es pionero en la atención de deporte y estudio, con una dedicación constante por parte del profesorado, desde que implantó en el centro, prueba palpable son los frutos obtenidos por muchos deportistas de élite, asi como en la formacion básica para los alumnos de iniciacion al deporte.
Sin embargo a pesar del esfuerzo constante, en el desarrollo y la permanencia de este programa en el centro, y demostracion objetivos de resutados tanto academicos, como deportivos. El premio obtenido en la I Gala del Deporte Canario como reconocimiento a la labor realizada. La administración responsable en otorgar ese reconocimiento oficial y academico; “ La Consejería de Educación”, sigue sin ejercer el mismo, Por lo que permanece en un continuo estado de provisionalidad desde hace más de un lustro.
El hecho que empresas como Deporte Salud, reconozca y apoye a los alumnos de este programa , motiva a la comunidad educativa a seguir adelante, con ilusion a pesar de la provisonalidad del mismo por falta de reconociento oficial por parte de la Consejería de Educación.
La Asociacion de Padres de Alumnos agradece este gesto a la empresa colaboradora. Le insta a la Consejería que de los pasos necesarios para reconocer oficialmente este programa que se lleva a cabo en un instituto de Canarias.
La asociacion deja el aire la siguiente incógnita: que habría pasado, si este mismo programa que prestigia un sistema educativo y añade éxitos a una Comunidad Autónoma, se hubiera realizado en cualquier IES de otra Comunidad, en cuanto a su reconocimiento por parte de la Consejeria competente.
sábado, 15 de noviembre de 2008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
El Cabildo concluye las mejoras del IES Benito Pérez Armas
Se ha sustituido el pavimento de la pista cubierta de voleibol y de las canchas polideportivas exteriores.

El Cabildo de Tenerife ha concluido los trabajos de mejora de las instalaciones deportivas del Instituto de Enseñanza Secundaria Benito Pérez Armas, en el municipio de Santa Cruz de Tenerife. La Corporación insular ha invertido 70.000 euros, aproximadamente, en los trabajos de sustitución del pavimento de la pista cubierta de voleibol y de las canchas polideportivas exteriores. El consejero de Deportes, Dámaso Arteaga, visitó recientemente la instalación para comprobar los trabajos realizados. Arteaga estuvo acompañado por el director del centro, Jesús Castro, la coordinadora del programa de atención al deportista, Esther Alonso, y técnicos de la Corporación insular.Dámaso Arteaga indica que “el Instituto Benito Pérez Armas es el único de Canarias que viene desarrollando desde hace años un programa especial de atención a los deportistas. Esta labor es muy importante porque permite que los jóvenes que destacan en sus respectivas modalidades deportivas puedan compaginar los estudios con los entrenamientos y competiciones. La implicación de los profesionales de la educación en este tipo de iniciativas es fundamental, así como la de los padres y miembros del APA. Desde el Cabildo hemos colaborado con las obras de sustitución del pavimento de las canchas exteriores y del polideportivo cubierto y esperamos que estas mejoras redunden en un los entrenamientos diarios de los deportistas”.
La primera fase de los trabajos consistió en la reparación del pavimento existente en las dos canchas polideportivas exteriores. Concretamente, se colocó un pavimento deportivo a base de resinas sintéticas y caucho, reparando las grietas y aportando una superficie lisa, sin juntas de dilatación y antideslizante. Asimismo, se procedió a la señalización de las canchas de fútbol, balonmano y voleibol (cancha1) y baloncesto, voleibol y dos de mini voleibol (cancha 2).
La segunda fase, que finalizó recientemente, ha consistido en la sustitución del pavimento existente (tarima flotante). Se ha colocado un pavimento de caucho que se complementa con obras de drenaje y la colocación de un pavimento final de madera maciza de tres capas en haya que aporta una gran calidad de superficie de juego. El IES Benito Pérez Armas es el único centro docente público en toda España que tiene un programa especial para deportistas. Entre los 150 alumnos que forman parte del proyecto hay campeones de España y de Canarias de voleibol, squash, natación, baloncesto y frontenis.
lunes, 20 de octubre de 2008
REVISTA Nº 7
Ya está en la calle publicada y dsitribuida la revista nº 7 que el APA realiza junto con la Comunidad Escolar
La Tarea, Pueden consultar de forma digital en el enlace. que hay sobre su nombre.
Tambien puede ver las revistas anteriores de La tarea en el espacio documentación
La Tarea, Pueden consultar de forma digital en el enlace. que hay sobre su nombre.
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domingo, 5 de octubre de 2008
CUANDO VAS EN UNA PATERA, TU VIDA SE PARA
POR ÁLEX HERRERA

SANTA CRUZ. «Pasé mucho miedo. Estuve todo el trayecto vomitando. Fue como si la vida se pusiera en pausa, se detuviera. En más de un momento pensé que no salía vivo de allí». Mohamed Bussaidi todavía recuerda cada detalle de su dramático viaje en patera. Este joven, que cumplió 18 años el pasado mes de diciembre, estuvo durante dos días en una barcaza junto a su hermano y otras 19 personas hasta desembarcar en las costas de Canarias. «Mi hermano estuvo cuidando todo el rato de mí. Pero él también estaba muy asustado», recuerda este muchacho que, con poco más de 13 años, decidió irse porque pensaba que en España «había una vida mejor, con más trabajo y más posibilidades de salir adelante», confiesa a ABC.
Su historia es especial. También la de cada persona que se adentra en el mar a bordo de una patera o un cayuco en busca de un futuro, a veces, con el triste premio de la muerte. Un drama que volvió a vivirse esta semana en Canarias, que vio cómo arribaba a sus costas el cayuco con mayor número de «sin papeles» de su historia. Un total de 230 inmigrantes clandestinos que llegaron a Tenerife, más otro centenar, pocas horas después, a Gran Canaria. «El viaje en una patera es muy jodido. Nuestro patrón nos decía que íbamos a morir y todos estábamos asustados. Pero seguimos y a los pocos días llegamos a Fuerteventura», comenta Mohamed, a cinco años de aquello. Una de las cosas que más le impactó durante la travesía fue «escuchar todo el viaje a un niño de dos años que no paraba de llorar».
Apuros familiares
Nació en el Sahara Occidental, en El Aaiún. Su familia no era de las que pasaban más apuros. «Había otras que no tenían dinero, con muchos hijos y sin padres. Estaban muy mal». Él, sin embargo, «hacía que estudiaba», hasta que decidió cambiar el rumbo de su vida. «Mi madre no me dejaba marchar, se ponía a llorar y a decirme que no me fuera», recuerda. Sin embargo, su padre no se lo impidió.
Su llegada a las costas de Fuerteventura en 2003 no estuvo precedida de la ayuda de Salvamento Marítimo, ni en la costa esperaban los miembros de la Cruz Roja o de la Guardia Civil. Nadie los avistó. Ese año llegaron a Canarias 9.555 inmigrantes clandestinos y todavía parecía poco, al lado de los 32.000 que lo hicieron en 2006.
«Cuando tocamos tierra, lo primero que hicimos fue comer algo que había en la patera y cambiarnos de ropa. Luego nos adentramos en la isla», relata Mohamed, que, junto a su hermano y a otros dos extranjeros, fueron detenidos días después en la capital de la isla, Puerto del Rosario. «A mi hermano lo devolvieron a Marruecos y yo me quedé en un centro de menores». Aquí comenzó su periplo por varios centros de acogida del Archipiélago. «Cuando llegué, estuve una semana llorando, no me gustaba nada esto, me quería ir a mi casa. Pero poco a poco fui comprendiendo el idioma».
Tras un tiempo en Fuerteventura, fue trasladado a Tenerife, donde estuvo en el Centro de Atención Inmediata (CAI) de La Cuesta, en el municipio de La Laguna. Allí empezó su integración. Su estancia en este centro de atención se compaginó con sus estudios en el Instituto Benito Pérez Armas, en Santa Cruz de Tenerife. Tras superar la barrera del idioma (ahora lo domina casi a la perfección), Mohamed pasó a manos de varias ONG (Mensajeros de la Paz y Ataretaco). «Allí estudié varios cursos de cerrajería», asevera.
Ahora, Mohamed ha cumplido parte de sus sueños. Lleva seis meses trabajando en un taller de mecánica en el municipio de Granadilla de Abona, en el sur de Tenerife, y comparte una pequeña pero coqueta casa en la zona de San Isidro. Sus papeles están en camino, y asegura que una vez que los consiga, lo primero que hará será ir a ver a su familia a El Aaiún. «Llevo seis años sin verles y les echo mucho de menos. Quiero ir a verles un mes y llevarles el dinero que pueda ahorrar. Me gustaría que pudieran poner una tiendita o algo así». Después, volverá a Tenerife «para seguir trabajando».
Artículo publicado en periódico ABC 5/10/2008

SANTA CRUZ. «Pasé mucho miedo. Estuve todo el trayecto vomitando. Fue como si la vida se pusiera en pausa, se detuviera. En más de un momento pensé que no salía vivo de allí». Mohamed Bussaidi todavía recuerda cada detalle de su dramático viaje en patera. Este joven, que cumplió 18 años el pasado mes de diciembre, estuvo durante dos días en una barcaza junto a su hermano y otras 19 personas hasta desembarcar en las costas de Canarias. «Mi hermano estuvo cuidando todo el rato de mí. Pero él también estaba muy asustado», recuerda este muchacho que, con poco más de 13 años, decidió irse porque pensaba que en España «había una vida mejor, con más trabajo y más posibilidades de salir adelante», confiesa a ABC.
Su historia es especial. También la de cada persona que se adentra en el mar a bordo de una patera o un cayuco en busca de un futuro, a veces, con el triste premio de la muerte. Un drama que volvió a vivirse esta semana en Canarias, que vio cómo arribaba a sus costas el cayuco con mayor número de «sin papeles» de su historia. Un total de 230 inmigrantes clandestinos que llegaron a Tenerife, más otro centenar, pocas horas después, a Gran Canaria. «El viaje en una patera es muy jodido. Nuestro patrón nos decía que íbamos a morir y todos estábamos asustados. Pero seguimos y a los pocos días llegamos a Fuerteventura», comenta Mohamed, a cinco años de aquello. Una de las cosas que más le impactó durante la travesía fue «escuchar todo el viaje a un niño de dos años que no paraba de llorar».
Apuros familiares
Nació en el Sahara Occidental, en El Aaiún. Su familia no era de las que pasaban más apuros. «Había otras que no tenían dinero, con muchos hijos y sin padres. Estaban muy mal». Él, sin embargo, «hacía que estudiaba», hasta que decidió cambiar el rumbo de su vida. «Mi madre no me dejaba marchar, se ponía a llorar y a decirme que no me fuera», recuerda. Sin embargo, su padre no se lo impidió.
Su llegada a las costas de Fuerteventura en 2003 no estuvo precedida de la ayuda de Salvamento Marítimo, ni en la costa esperaban los miembros de la Cruz Roja o de la Guardia Civil. Nadie los avistó. Ese año llegaron a Canarias 9.555 inmigrantes clandestinos y todavía parecía poco, al lado de los 32.000 que lo hicieron en 2006.
«Cuando tocamos tierra, lo primero que hicimos fue comer algo que había en la patera y cambiarnos de ropa. Luego nos adentramos en la isla», relata Mohamed, que, junto a su hermano y a otros dos extranjeros, fueron detenidos días después en la capital de la isla, Puerto del Rosario. «A mi hermano lo devolvieron a Marruecos y yo me quedé en un centro de menores». Aquí comenzó su periplo por varios centros de acogida del Archipiélago. «Cuando llegué, estuve una semana llorando, no me gustaba nada esto, me quería ir a mi casa. Pero poco a poco fui comprendiendo el idioma».
Tras un tiempo en Fuerteventura, fue trasladado a Tenerife, donde estuvo en el Centro de Atención Inmediata (CAI) de La Cuesta, en el municipio de La Laguna. Allí empezó su integración. Su estancia en este centro de atención se compaginó con sus estudios en el Instituto Benito Pérez Armas, en Santa Cruz de Tenerife. Tras superar la barrera del idioma (ahora lo domina casi a la perfección), Mohamed pasó a manos de varias ONG (Mensajeros de la Paz y Ataretaco). «Allí estudié varios cursos de cerrajería», asevera.
Ahora, Mohamed ha cumplido parte de sus sueños. Lleva seis meses trabajando en un taller de mecánica en el municipio de Granadilla de Abona, en el sur de Tenerife, y comparte una pequeña pero coqueta casa en la zona de San Isidro. Sus papeles están en camino, y asegura que una vez que los consiga, lo primero que hará será ir a ver a su familia a El Aaiún. «Llevo seis años sin verles y les echo mucho de menos. Quiero ir a verles un mes y llevarles el dinero que pueda ahorrar. Me gustaría que pudieran poner una tiendita o algo así». Después, volverá a Tenerife «para seguir trabajando».
Artículo publicado en periódico ABC 5/10/2008
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