domingo, 5 de octubre de 2008

CUANDO VAS EN UNA PATERA, TU VIDA SE PARA

POR ÁLEX HERRERA

SANTA CRUZ. «Pasé mucho miedo. Estuve todo el trayecto vomitando. Fue como si la vida se pusiera en pausa, se detuviera. En más de un momento pensé que no salía vivo de allí». Mohamed Bussaidi todavía recuerda cada detalle de su dramático viaje en patera. Este joven, que cumplió 18 años el pasado mes de diciembre, estuvo durante dos días en una barcaza junto a su hermano y otras 19 personas hasta desembarcar en las costas de Canarias. «Mi hermano estuvo cuidando todo el rato de mí. Pero él también estaba muy asustado», recuerda este muchacho que, con poco más de 13 años, decidió irse porque pensaba que en España «había una vida mejor, con más trabajo y más posibilidades de salir adelante», confiesa a ABC.

Su historia es especial. También la de cada persona que se adentra en el mar a bordo de una patera o un cayuco en busca de un futuro, a veces, con el triste premio de la muerte. Un drama que volvió a vivirse esta semana en Canarias, que vio cómo arribaba a sus costas el cayuco con mayor número de «sin papeles» de su historia. Un total de 230 inmigrantes clandestinos que llegaron a Tenerife, más otro centenar, pocas horas después, a Gran Canaria. «El viaje en una patera es muy jodido. Nuestro patrón nos decía que íbamos a morir y todos estábamos asustados. Pero seguimos y a los pocos días llegamos a Fuerteventura», comenta Mohamed, a cinco años de aquello. Una de las cosas que más le impactó durante la travesía fue «escuchar todo el viaje a un niño de dos años que no paraba de llorar».


Apuros familiares

Nació en el Sahara Occidental, en El Aaiún. Su familia no era de las que pasaban más apuros. «Había otras que no tenían dinero, con muchos hijos y sin padres. Estaban muy mal». Él, sin embargo, «hacía que estudiaba», hasta que decidió cambiar el rumbo de su vida. «Mi madre no me dejaba marchar, se ponía a llorar y a decirme que no me fuera», recuerda. Sin embargo, su padre no se lo impidió.


Su llegada a las costas de Fuerteventura en 2003 no estuvo precedida de la ayuda de Salvamento Marítimo, ni en la costa esperaban los miembros de la Cruz Roja o de la Guardia Civil. Nadie los avistó. Ese año llegaron a Canarias 9.555 inmigrantes clandestinos y todavía parecía poco, al lado de los 32.000 que lo hicieron en 2006.
«Cuando tocamos tierra, lo primero que hicimos fue comer algo que había en la patera y cambiarnos de ropa. Luego nos adentramos en la isla», relata Mohamed, que, junto a su hermano y a otros dos extranjeros, fueron detenidos días después en la capital de la isla, Puerto del Rosario. «A mi hermano lo devolvieron a Marruecos y yo me quedé en un centro de menores». Aquí comenzó su periplo por varios centros de acogida del Archipiélago. «Cuando llegué, estuve una semana llorando, no me gustaba nada esto, me quería ir a mi casa. Pero poco a poco fui comprendiendo el idioma».



Tras un tiempo en Fuerteventura, fue trasladado a Tenerife, donde estuvo en el Centro de Atención Inmediata (CAI) de La Cuesta, en el municipio de La Laguna. Allí empezó su integración. Su estancia en este centro de atención se compaginó con sus estudios en el Instituto Benito Pérez Armas, en Santa Cruz de Tenerife. Tras superar la barrera del idioma (ahora lo domina casi a la perfección), Mohamed pasó a manos de varias ONG (Mensajeros de la Paz y Ataretaco). «Allí estudié varios cursos de cerrajería», asevera.


Ahora, Mohamed ha cumplido parte de sus sueños. Lleva seis meses trabajando en un taller de mecánica en el municipio de Granadilla de Abona, en el sur de Tenerife, y comparte una pequeña pero coqueta casa en la zona de San Isidro. Sus papeles están en camino, y asegura que una vez que los consiga, lo primero que hará será ir a ver a su familia a El Aaiún. «Llevo seis años sin verles y les echo mucho de menos. Quiero ir a verles un mes y llevarles el dinero que pueda ahorrar. Me gustaría que pudieran poner una tiendita o algo así». Después, volverá a Tenerife «para seguir trabajando».





Artículo publicado en periódico ABC 5/10/2008


miércoles, 17 de septiembre de 2008

El IES Benito Pérez Armas no ofrece deporte por el estado de las canchas

El profesorado de Educación Física del instituto ha decidido plantarse y no comenzar sus actividades por el deterioro de unas instalaciones "que no reúnen las condiciones mínimas de seguridad, puesto que hay grietas, los aros de baloncesto están oxidados y los cables de la electricidad al aire". El APA apoya la medida.



El Departamento de Educación Física del Instituto de Educación Secundaria (IES) Benito Pérez Armas, con el apoyo de la Asociación de Padres y Madres (APA), manifestar su preocupación por el estado que presentan las instalaciones deportivas. Los docentes han anunciado su intención de no dar comienzo a las actividades deportivas, ni a las clases ordinarias de Educación Física,"hasta que no haya una respuesta por parte de la administración sobre la reparación de las instalaciones". Ayer fue la presentación y la actividad docente debería iniciarse entre hoy y mañana
El colectivo de padres del IES Benito Pérez Armas señaló ayer que "es lamentable tener que llegar a que los profesores se nieguen a dar clases como protección de sus alumnos". Señalan que esta decisión, en defensa de sus hijos, "se debe a que la administración pública no ha hecho sus deberes".
Los principales inconvenientes que se han localizado y por los que no se puedan iniciar las actividades físicas en el centro son, entre otros, grietas del suelo de las canchas; canastas de baloncesto muy deterioradas o, incluso, sin los aros; o grifos rotos, al igual que las luminarias de las instalaciones deportivas, que tampoco cuentan con la necesaria protección.
Otros elementos que representan incluso un riesgo para el alumnado son los cristales rotos y los cables de la electricidad que están fuera de sus soportes, algunos de ellos en las aulas del Proyecto Medusa, destinado a la implantación de la informática en los centros.
Atención al deportista
Este instituto lleva a cabo el Programa de Atención al Deportista (PAD), único en Canarias desde hace seis años, por el que este centro fue reconocido en la I Gala del Deporte Canario. Sin embargo, para los padres, la administración, "que debería solventar los aspectos relacionados con la seguridad y la integridad de los estudiantes, gasta muy poco en este programa, a pesar de su reconocimiento en este encuentro del mundo deportivo del Archipiélago".

Además, explican que "sólo el tesón de algunos profesores y el equipo directivo del IES han hecho posible que este programa no haya decaído en sus seis años de funcionamiento, sino que, por el contrario, haya aumentado en prestaciones, logros y metas, todo en beneficio de los alumnos y del deporte canario".
A pesar de que las obras para mejorar y reparar las instalaciones de los centros educativos corresponden a la Consejería de Educación, trabajos que se suelen hacer en la época de verano, el IES Benito Pérez Armas ha de comenzar el curso con estas dificultades que han puesto de relieve los docentes y en cuya propuesta están los padres de acuerdo, "aplaudiendo su decisión de no impartir clases, en previsión de evitar accidentes por la falta de mantenimiento", algo de lo que responsabilizan a la administración.

La prioridad en la seguridad de los alumnos y las responsabilidades que puede acarrear un accidente en cuanto a la integridad física los josvenes. Prima sobre cualquier objetivo academico. Resposabilizando a la Administración pública al cumplimiento con sus obligaciones sobre el adecuado mantenimiento de las inataciones públicas y la prevencion de riesgos laborales.


Enlaces: EL DIA, DIARIO DE AVISOS.

Respuesta de la Consejería de Educación.

Nota de prensa oficial.

Publicación en EL DIA



miércoles, 16 de julio de 2008

El nuevo Bachillerato se topa con once APA en su contra

Asociaciones de padres y madres (AMPA) de once institutos de Tenerife (IES Cabrera Pinto, El Chapatal, Oscar Domínguez, Los Naranjeros, La Matanza, Santa Ana, Teobaldo Power, Tegueste, Santa Úrsula y Benito Pérez Armas) entregaron en el registro de la Consejería regional de Educación un escrito en el cual solicitan que el próximo curso se oferte segunda lengua extranjera como optativa en 1º de Bachillerato, como se ha hecho hasta ahora, ya que con el nuevo decreto previsto por la Administración educativa, alegan que "desaparece" de la oferta el alemán, italiano y francés.
Las AMPA denuncian, además, que desde hace dos semanas han pedido una entrevista con la Dirección General de Ordenación e Innovación Educativa "de la que aún no tenemos respuesta" para exigir que "no se suprima esta docencia, pues siendo Canarias una Comunidad dependiente, en buena parte del turismo, y habiéndose iniciado en las universidades la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior, la decisión de la Consejería, socava la calidad de la enseñanza pública y va en contra de la formación y empleabilidad de todos los estudiantes de Bachillerato".

miércoles, 9 de julio de 2008

24 jóvenes de La Laguna protagonizan un récord Guinness jugando al baloncesto

Un grupo de 24 jóvenes de entre 17 y 30 años, del municipio de La Laguna , en Tenerife, han logrado entrar en el libro Guinness de los récords, después de jugar durante 81 horas seguidas al baloncesto.

La última noche fue muy intensa, relató uno de los organizadores. La iniciativa, promovida por la Asociación L-V La Cuesta, llevó a los protagonistas de la hazaña a jugar durante tres días consecutivos. Finalmente ganó el equipo rojo por un marcador de 3.917 a 3.564 puntos, ante el combinado blanco.

El anterior récord estaba en 72 horas, logrado por los estudiantes del Holy Trinity Church, de Reino Unido.

"La última noche fue muy intensa", apuntó uno de los organizadores de la cita, cuya recta final reunió a numeroso público en las gradas del nuevo pabellón del barrio de La Higuerita.

Las normas del partido fueron las propias del baloncesto, salvo excepciones puntuales: no existieron descansos de cuartos ni tiempos muertos; en cambio, por cada hora completa de juego, se permitieron cinco minutos de descanso, que podían ser acumulativos.

Además, ningún jugador podía cometer más de seis faltas en dos horas completas de partido, siendo expulsado en tal caso